Gestión de la incertidumbre (parte 2)

Después del primer post sobre gestión de la incertidumbre, abordamos por qué es necesario establecer prioridades y limitaciones y cómo comprometerse con esas normas supone el éxito en este contexto.

La gestión de la incertidumbre supone establecer prioridades y limitaciones.

El principal efecto de la incertidumbre es que resulta imposible establecer una imagen precisa de lo que pretendemos obtener, del resultado final. Aunque lo incierto no tiene porqué ser indefinido. Al menos, podemos establecer el diseño final que tratamos de alcanzar.

El éxito o el fracaso dependerá de que ese diseño nos permita obtener resultados aceptables. Por poner algunos ejemplos, no sabemos si nuestra marca venderá más o menos o si nuestro hijo tendrá una educación que le reportará unos ingresos mayores o menores.

Hay quien supone que gestionar consiste en perseguir resultados concretos. Esto es correcto cuando el resultado sólo depende de saber qué hacer y de hacerlo perfecto. Algo así como resolver una ecuación de segundo grado: basta con conocer las fórmulas y hacer bien las operaciones para obtener las soluciones exactas. Ojalá gestionar fuese tan sencillo.

La cuestión es que si queremos crear una empresa, liderar un equipo, o educar a un hijo, no disponemos de fórmulas inequívocas. Entonces resulta esencial establecer normas, prioridades y limitaciones para poder gestionar de forma correcta. Prioridades y limitaciones que determinen qué camino vamos a seguir, y que formarán parte del resultado final.

La gestión de la incertidumbre supone aceptar la responsabilidad y el compromiso con las normas.

A muy pocos gestores les gusta afrontar la incertidumbre, porque supone aceptar la obligación de establecer normas. No es sólo cuestión de ejecutar, se trata de enfocar y limitar. A muchos de nosotros nos puede resultar molesto atenernos a directrices y normas impuestas por otros. Y pocos están dispuestos a establecer y mantener el compromiso con sus propias normas. Aún más, transmitirlas y conseguir que otros se comprometan con ellas.

Ésa es nuestra principal función de líderes, innovadores, emprendedores o padres, algunos perfiles cuya exposición a la incertidumbre es mayor. Una tarea complicada porque, ante la incertidumbre, no tenemos la seguridad de asegurar que esas prioridades y limitaciones proporcionen ventajas o protección.

La gestión de la incertidumbre no tiene que ver con decidir sobre lo que debemos hacer.

No debemos confundir establecer normas con decidir lo que se debe hacer o no. Se trata de establecer lo prioritario y hasta dónde podemos llegar. Las acciones quedarán sujetas al modelo que hemos establecido, sin necesidad de quedar determinadas en toda su diversidad.

Cuando hablas con personas que han logrado el éxito, están más orgullosos del camino que del resultado final. Orgullosos del esfuerzo que ha supuesto atenerse a sus normas. Restan importancia a los problemas que han tenido que solucionar. Y creen que lo verdaderamente importante no es haberlo conseguido, sino hacerlo según las reglas del juego, que sean las mismas para todos. Y, además, cumplir con sus propias prioridades y limitaciones. A pesar de la incertidumbre, han alcanzado su diseño.

Créditos de la fotografía: m.prinke en Flickr (bajo licencia Creative Commons)

Javier Martínez Romero

Interesado en la gestión en entornos de incertidumbre, desarrollando el concepto de gestión relativa. Co-fundador de scalabBle. Siempre simplificando.
En Twitter: @javisagan

Latest posts by Javier Martínez Romero (see all)


2 comentarios en "Gestión de la incertidumbre (parte 2)"

  • scalabBle – Gestión de la incertidumbre (parte 3 y última)
    09/06/2014 (12:00 pm)
    Responder

    […] ¿Por qué es tan importante adquirir conocimiento, experiencia y práctica? ¿De verdad es necesario establecer unas normas propias para afrontar la gestión en entornos de incertidumbre? […]

  • Terminar lo que se empieza, como principio
    12/06/2014 (7:58 am)
    Responder

    […] Nada aporta más satisfacción que lograr un objetivo. Si además lo consigues siguiendo tus propias normas, la satisfacción es todavía mayor. Restas importancia a los problemas que has solucionado. Pero haber tenido ese compromiso con tus propias reglas suele más satisfactorio que el resultado final. […]


Responder a Terminar lo que se empieza, como principio Cancelar

Una pizca de HTML está permitido